Este jueves la llama olímpica de los Juegos Olímpicos fue
entregada a la princesa Ana, hija de la reina Isabel II, como representante de los organizadores
británicos, en una ceremonia bajo la lluvia en Atenas, en el viejo estadio
Olímpico de Atenas.
La princesa recibió el fuego olímpico de manos del
presidente del Comité Olímpico Griego, Spyros Capralos, junto a la representante
de la monarquía británica, David Beckham, Sebastian Coe (el jefe del Comité de
Organización de Londres 2012), y el alcalde de Londres, Boris Johnson, entre
otras personalidades.
El fuego olímpico fue encendido el 10 de mayo, conforme a la
tradición que rige desde los Juegos de Berlín 1936, en las ruinas de Olimpia.
En sus primeros metros fue llevada por el campeón olímpico griego de
halterofilia Pyrros Dimas y por el oro olímpico chino de gimnasia Li Ning, que
había encendido el pebetero en Pekín 2008.
"Millones de personas se preparan" en Gran Bretaña
para acoger los Juegos, subrayó Coe en su discurso. "Vamos a recibir al
mundo en Londres", subrayó.
La llama llegará al
Reino Unido por medio de la base militar de Culdrose, en Cornualles (sudoeste
de Inglaterra).
El relevo de la llama
comenzará el sábado en Land's End, en la punta sudoeste del país.
Ocho mil relevistas
llevarán la antorcha olímpica en los 12.875 kilómetros del recorrido, en el
Reino Unido e Irlanda, durante 70 días. El recorrido terminará en el estadio
Olímpico de Londres, donde tendrá lugar la ceremonia de apertura el 27 de
julio.
La llama ya fue
transportada por 500 corredores en su estancia en Grecia, en un recorrido que
pasó muy desapercibido en un país sumido en plena crisis política y económica,
que ha relegado al deporte y los Juegos Olímpicos a un segundo plano en la
actualidad nacional.
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