Tienen
mucho en común, pero en especial un detalle: tanto Alberto Melián como Yamil
Peralta son hijos de este descuidado padre llamado boxeo argentino. El mismo
que los crió lleno de carencias, pero que ahora revitaliza en ellos las
esperanzas de recuperar en Londres 2012 las medallas que hace 16 años son
esquivas.
"Tenemos
mucho optimismo de que podemos hacer historia. Sabemos que no será nada fácil,
pero si no pensamos en ganar una medalla, ¿para qué vamos? Lo importante es
estar bien de la cabeza", dice sin inhibiciones dialécticas Alberto
Melián. El cordobés de 22 años, radicado en el barrio porteño de La Paternal y
al que muchos llaman "el Impacto" por la justeza de su pegada, tendrá
la responsabilidad de representar al boxeo nacional en la categoría pluma
(hasta 56 kg), donde se obtuvieron 4 medallas.
"Desde
que logré la clasificación en el Preolímpico de Río de Janeiro no paro de
pensar en la posibilidad de ganar una medalla. Con Alberto nos tenemos mucha fe
de que podemos llevar al boxeo argentino nuevamente al podio", apunta
Yamil Peralta, mientras en su rostro le florece un sonrisa. El grandote bonaerense,
nacido San Miguel, que competirá en la categoría pesado (más de 91 kg), vive su
presente con nerviosismo, pero muy enchufado en el sueño que acuña: "Estoy
muy ansioso, pero confiado en mis condiciones. Les voy arrancar la cabeza a
todos", enfatiza.
Ellos
tienen sueños y motivaciones. Saben que el boxeo amateur argentino ha dado
grandes satisfacciones en la máxima cita del deporte mundial (24 medallas,
siete de oro, siete de plata y diez de bronce), pero que desde Atlanta 96,
cuando Pablo Chacón compartió el bronce con Floyd Mayweather Junior, no se
obtiene ninguna otra presea. "Somos conscientes de que nuestros pugilistas
no están al nivel de los rusos, yanquis o cubanos, pero las diferencias hoy se
han achicado mucho, son mínimas. Tanto Alberto como Yamil son dos boxeadores
con un corazón inmenso y muchas condiciones. Si les toca un buen sorteo, pueden
ganar medallas", apunta con optimismo el entrenador del equipo argentino,
el cubano Sarvelio Fuentes.
Alberto
Melián y Yamil Peralta exhíben la cara típica de boxeador. Tallada a hachazos.
Frente angosta, mandíbulas firmes, nariz chata y esos gestos vigilantes en
plena guardia. Son fieles representantes del boxeo amateur criollo con estilos
bien diferentes: el primero es dueño de una línea técnica más depurada y fina,
apuesta al contragolpe; el segundo, hace gala de un boxeo frontal y pone todas
las fichas a la fuerte pegada. Sin embargo, cuando se logra romper el hielo de
esas miradas frías y profundas es fácil llegar hasta los pibes de carne y
hueso, con historias personales muy diferentes.
Hoy
comparten muchas cosas. Acuñan el mismo sueño. Ninguno de los dos aún se ha
consagrado. Sin embargo, por sus conquistas -medalla de plata en el Preolímpico
de Río de Janeiro, Melián, y de bronce en el Preolímpico y Panamericano de
Guadalajara, Peralta-, por la corta edad y por el admirable potencial que
hicieron valer en este 2012, representan la gran ilusión olímpica del boxeo
nacional. Sólo les queda subirse al ring en tierra inglesa.

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